Sobre Las Alberquillas

Las Alberquillas es un blog de gastronomía malagueña. No de la de postal, sino de la que existe de verdad: ventas de carretera, mercados del interior, recetas de abuela sin versión de restaurante, productos que llevan siglos en la misma tierra y que casi nadie nombra fuera de la provincia.

Por qué existe este blog

Málaga tiene dos gastronomías. La de la costa —espetos, mariscos, pescaíto— y la del interior, que lleva siglos alimentando a la gente y que apenas aparece en ningún sitio.

El ajoblanco lleva en Málaga desde antes de que llegara el tomate de América. Las migas camperas se hacen igual en la serranía de Ronda que en el Valle del Guadalhorce. El aceite hojiblanca de la Axarquía compite con cualquier AOVE del mundo y la mayoría de los que lo comen no saben cómo se llama la variedad. El bienmesabe tiene siglos de historia y hoy aparece en menús de degustación de Madrid como si fuera una invención nueva.

Este blog existe para documentar eso. La cocina real del interior de Málaga, con nombre y apellido.

El nombre

Una alberquilla es una pequeña alberca de riego. Una balsa, generalmente de piedra o mampostería, que recoge el agua de una acequia o de un manantial y la distribuye por gravedad entre los cultivos del entorno.

No es una palabra que se use mucho. En el español actual, alberca ya es minoritaria fuera de algunas zonas, y alberquilla, el diminutivo, es aún más rara. Pero en los pueblos del interior de Málaga todavía aparece en nombres de caminos, de fincas, de cortijos. Hay una Venta Las Alberquillas en Coín. Hay una Cañada de las Alberquillas. El agua está en la memoria del paisaje aunque ya no se vea.

De dónde viene la palabra

Alberca viene del árabe al-birka (البركة): ‘el estanque’, ‘la balsa’. Es una de las palabras que el castellano heredó del árabe andalusí porque designaba algo que los nuevos pobladores encontraron ya construido y en funcionamiento.

Los árabes sabían que el interior de Málaga es seco. Las sierras tienen agua, pero hay que organizarla, canalizarla, distribuirla. El sistema de acequias, aljibes, albercas y alberquillas que cubría las laderas de la Axarquía, la serranía de Ronda y el Valle del Guadalhorce hizo posible el olivar, la viña y la huerta durante siglos.

Sin esas pequeñas balsas, no habría aceite hojiblanca. No habría pasas de Málaga. No habría almendras marcona. No habría, en definitiva, la mayor parte de la gastronomía de la que trata este blog.

De ahí el nombre.

Qué encontrarás aquí

Las recetas son la parte más larga: preparaciones malagueñas de siempre explicadas con detalle, desde el ajoblanco o las migas hasta el pescaíto frito o los roscos de vino. La versión de casa, no la del restaurante.

La sección de ventas y restaurantes recoge los sitios donde merece la pena comer cuando te alejas de la costa. Sin publicidad ni patrocinios: si aparecen aquí es porque hemos comido allí.

Hay también artículos sobre productos concretos: el aceite hojiblanca, la almendra marcona, el vino dulce moscatel, el queso de Ronda. Los que tienen denominación de origen y los que deberían tenerla y todavía no la tienen.

Y dos secciones menos evidentes: rutas por el interior organizadas alrededor de la comida, y artículos de historia sobre por qué se come lo que se come en Málaga. La herencia árabe, las recetas de los conventos, la cocina que salió del campo.


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