Los borrachuelos malagueños son el dulce de Navidad de la provincia, aunque en muchas pastelerías de Málaga los venden todo el año. La masa lleva vino dulce o anís, manteca de cerdo, harina, sésamo y canela. Se fríen, se rebozan en miel o azúcar, y tienen forma de media luna o de empanadilla. Por dentro suelen llevar cabello de ángel, aunque hay versiones con miel de caña, almendras o membrillo.
El nombre viene de «borracho»: la masa lleva vino o aguardiente, que es lo que la hace esponjosa y con ese sabor característico que no se encuentra en ningún otro dulce andaluz.
Los borrachuelos vs otros dulces de Navidad malagueños
Málaga tiene una tradición de dulces navideños amplia: mantecados, polvorones, pestiños, roscos de vino, alfajores y borrachuelos. Los borrachuelos son los que más identifican a la provincia: en Sevilla y en otras provincias son menos conocidos que en Málaga, donde aparecen en todas las pastelerías a partir de noviembre.
La diferencia con el pestiño (que también se hace en Semana Santa y Navidad en Andalucía) es la forma y el relleno: el pestiño no lleva relleno y tiene forma de lazo o cuadrado; el borrachuelo es una empanadilla rellena con forma de media luna. La masa del pestiño también tiende a quedar más crujiente.
Ingredientes para unos 25-30 borrachuelos
- 500 g de harina de trigo
- 100 g de manteca de cerdo
- 100 ml de aceite de oliva suave
- 150 ml de vino dulce de Málaga o anís dulce
- 50 g de sésamo tostado
- 1 cucharadita de canela molida
- Ralladura de 1 naranja y 1 limón
- 1 sobre de levadura química
- Aceite para freír
Para el relleno: cabello de ángel (en conserva, escurrido) o miel de caña malagueña.
Para el acabado: miel o azúcar glas.
Tiempo de preparación: 45 minutos + 30 minutos de reposo
Tiempo de cocción: 25-30 minutos (en tandas)
Raciones: 25-30 borrachuelos
Dificultad: Media
La receta paso a paso
1. Preparar el aceite aromatizado
Calienta el aceite en un cazo pequeño y fríe en él el sésamo brevemente, removiendo, hasta que esté ligeramente tostado. Retira del fuego, añade la canela y las ralladuras. Deja enfriar completamente. Este aceite aromatizado es el que da el sabor característico a la masa.
2. Hacer la masa
En un bol grande, mezcla la harina con la levadura. Añade la manteca blanda, el aceite aromatizado (ya frío) y el vino dulce. Mezcla hasta integrar y amasa a mano hasta obtener una masa lisa que no se pegue. Si está muy seca, añade una cucharada de vino; si muy blanda, un poco de harina. Envuelve en film y deja reposar 30 minutos.
3. Estirar y rellenar
Estira la masa con un rodillo en una superficie enharinada hasta un grosor de 3 mm. Corta círculos con un vaso o cortapastas de unos 8-9 cm de diámetro. Pon una cucharadita de cabello de ángel escurrido (o miel de caña) en el centro de cada círculo. Dobla por la mitad y cierra los bordes presionando con los dedos o con un tenedor.
4. Freír
Calienta aceite abundante a 170-175°C. Fríe los borrachuelos en tandas de 4-5, con cuidado de no amontonarlos. Cuando floten y estén dorados por un lado (2-3 minutos), dales la vuelta. El total por tanda es de 5-6 minutos. Sácalos sobre papel absorbente.
5. El acabado: miel o azúcar
La versión tradicional malagueña se pasa por miel caliente: calienta miel en un cazo pequeño hasta que esté líquida y baña los borrachuelos recién fritos. La versión más moderna (y más sencilla) es espolvorear azúcar glas. La miel de caña de Málaga, que es la melaza resultante del procesado de la caña de azúcar de la Axarquía, es el acabado más local y más sabroso.
El vino dulce en la masa: por qué importa
El vino dulce de Málaga en la masa no es solo una cuestión de sabor. El alcohol actúa como levadura química adicional: al freírse, el alcohol se evapora y crea pequeñas burbujas que hacen que la masa quede más ligera y esponjosa de lo que estaría sin él. Los borrachuelos hechos con agua o zumo de naranja en lugar de vino quedan más densos. No es lo mismo.
Dónde comprar borrachuelos en Málaga
En diciembre, prácticamente cualquier pastelería de Málaga los tiene. Las mejores reputaciones locales suelen ser las pastelerías de barrio que los hacen caseros, no las grandes cadenas. En los mercados municipales del casco histórico aparecen puestos especializados en dulces navideños durante noviembre y diciembre.
Fuera de temporada, algunas pastelerías de la provincia los mantienen en carta todo el año, especialmente en los pueblos del interior donde son parte de la oferta permanente de dulces caseros.